Las tres necesidades psicológicas básicas.

Como persona y como psicóloga coach experta en Inteligencia Emocional, me encuentro a diario con resistencias propias y ajenas a la hora cubrirnos de manera sana nuestras necesidades psicológicas. Vamos pretendiendo que los demás, bien sea nuestra pareja, nuestros/as jefes/as, nuestros/as padres-madres, hijos/as, amigos/as… sean quienes se encarguen de a veces incluso adivinar lo que necesitamos o simplemente que ellos nos lo den y… ¡Ay si no lo hacen!…

¿Voy explicándome bien? El resultado de que los demás no se enteren o no quieran enterarse de lo que necesitamos y por ende, no dárnoslo puede ser… nuestras quejas, reproches, el rencor (enfado que se acumula y no se resuelve en el tiempo), los enfados constantes, el silencio, el aislamiento del otro y de ti… Y pareciera que llevamos toda nuestra vida en un blucle donde antes o después volvemos a sentirnos atrapados y sin salida… ¿Queréis saber por qué? No es fácil de digerir, ¡aviso! Pero atreverse a querer mirar es muy liberador 😉
Georges Pierret, doctor en medicina y psicoterapeuta gestaltista, nos habla de cubrir nuestras tres necesidades psicológicas básicas como forma de vivir bien y de estar plenamente a gusto ya que la ausencia total de satisfacción de estas necesidades podría entrañar la muerte.
Vamos a adentrarnos en ella según su enfoque:

AMOR

 

El amor es nuestra necesidad vital de establecer una relación con otro ser, de dar y recibir ternura, la necesidad de sentir el placer por la existencia del otro.
La falta de amor en nuestras vidas se manifiesta a través de una emoción básica muy concreta…¿Adivináis cuál es? Sí… La tristeza o derivados de ésta: dolor, pena, melancolía… Y de pensamientos tales como: “me siento solo, invisible”. Así como conductas como: llorar, sollozar, gimotear… Porque necesito de alguien que me consuele, acaricie y mime.

Y todo lo anterior es legítimo sentirlo y expresarlo, ahora bien, ¿conoces tus maneras de resistirte a cubrirte tu necesidad de amor? Estas maneras no son tan constructivas, más bien te impiden incluso recibir ese amor que anhelas, tanto de ti como de los demás. Me explico: ¿alguna vez te has impedido llorar? ¿alguna vez has bebido alcohol o algún medicamento o droga para distraer tu atención de tu verdadera necesidad para evitar vivirla y escucharla y afrontarla? ¿te has aislado en tu casa, habitación, trabajo…? ¿te has enfadado en lugar de expresar abiertamente lo que quieres y necesitas a otro y a ti mismo/a para darte opciones? Quizás incluso te has orientado hacia otra persona que no eres tú para darle aquello que tú necesitas… Ese amor. ¿Te suena alguna de estas conductas? Bien por ti si las identificas porque ¡estás más cerca de quererte mejor a ti mismo/a haciéndote más responsable de tus necesidades!

 

 

SEGURIDAD 

 

Vamos con la seguridad. En un nivel madurativo inicial es la necesidad de contar con una mano firme y fuerte a la que poder agarrarme, con la certeza de que no me abandonará. Cuando vamos creciendo a todos los niveles y madurando emocional y psicológicamente, se transforma más en una necesidad de entender el mundo, a mi misma/o y gestionar mi futuro con mi inteligencia.
La emoción que evidencia que no nos sentimos seguros es el miedo, la inquietud, el nerviosismo, la tan presente ansiedad en nuestra sociedad rápida y cambiante… ¿La identificas en tu vida?
Es muy curiosa la manera que tenemos de evitar sentir el miedo en nuestras vidas y de conectarnos con su fuerza. Desde ir a ver una película de terror o suspense (como voy a hacer hoy mismo, por cierto), desensibilizarme entrenándome para no sentir miedo por ejemplo adoptando actitudes arriesgadas con mi propia vida conduciendo peligrosamente o haciendo un adelantamiento arriesgado, viviendo experiencias fuertes como puenting,… ¿Se te ocurre alguna que hayas hecho alguna vez en tu vida? Recuerda si era una etapa de inseguridad para ti en tu vida.

 

 

LIBERTAD 

 

La necesidad de libertad igualmente es muy interesante entenderla, tanto en los pequeños como en los adultos. Cuando somos niños se manifiesta en la necesidad de movernos sin ataduras. Ya adultos se transforma en la necesidad de poder elegir y actuar conforme a nuestro propio criterio.
La emoción que nos surge inmediatamente cuando detectamos una falta de libertad en nuestras vidas, en el aspecto que sea, es el enfado, la ira… Los pensamiento son del tipo: “me siento atada/o, manipulada/o, forzada/o, no escuchada/o o respetada/o…”. Puedo sentir en mi cuerpo cómo mis extremidades se tensan, sobre todo manos cerradas en puños, en mis mandíbulas y tengo mucha energía y fuerza dentro de mí a punto de estallar.

Las formas de evitar sentir mi cólera y mi poder para liberarme puede ser obteniendo a lo largo de los años un gran entrenamiento en bloquearla (como aquí quien os escribe), bloqueo que acaba saliendo tarde o temprano o bien contra ti misma/o o contra los demás por no haberla detectado y atendido sanamente a tiempo. O también puedo exteriorizarla a través de conductas o actividades más o menos agresivas como pueden ser a día de hoy los videojuegos, el fútbol o el ejercicio extremo…
¿Cuál es tu parche emocional para no atreverte a sentir de frente estas emociones y poder así cubrirte tus necesidades en tu vida?
Un cordial saludo y espero que esta lectura te haya facilitado tomar conciencia de tus emociones y necesidades.

 

Patricia Ortega.
Psicóloga, Coach personal y ejecutiva, y experta en Inteligencia Emocional.
Docente en el equipo de Paco Yuste.