La Inteligencia Emocional para niños

Niños Jugando con Pinturas - inteligencia emocional para niños

Últimamente me vienen preguntando con frecuencia si se puede impartir un taller de Inteligencia Emocional para niños y adolescentes. La respuesta es sí.

Niños Jugando con Pinturas - inteligencia emocional para niños
Niños Jugando con Pinturas

De hecho la Inteligencia Emocional como tal nació desde la inquietud de dotar de herramientas y principios a los jóvenes estudiantes de zonas marginales en Estados Unidos.

Los psicólogos Salovey y Meyer, realizaron un trabajo contrastado con este ánimo, basado en el autoconocimiento emocional, la forma en que podemos canalizar nuestras emociones una vez que nos son conocidas, cómo gestionar las emociones ajenas desde la comprensión y por último establecer relaciones emocionales saludables con nuestro entorno. Lo terminaron denominando Inteligencia Emocional; años más tarde Daniel Goleman lo hizo célebre.

Un taller de IE para niños aglutina lo que en los adultos se ve de forma más pormenorizada en los niveles uno y dos. Se compacta la información en dos días y medio, a través de juegos, visionado de trocitos de película, plastilinas, manualidades, cartulinas y pinturas, guiñol y teatralizaciones realizadas por los propios niños.

Es recomendable que se busque una homogeneidad entre las edades de los asistentes, pudiendo empezar desde los 4 a 7 años y desde los 8 a los 12 años. A partir de esta edad, mejor plantear un taller de adolescentes, también en dos tramos de 13 a 15 y de 16 a 18 años.

Es necesario una reunión previa con los padres, donde poder requerir de estos sus inquietudes con respecto a sus hijos, las inquietudes que demuestran los niños, sus conductas habituales, sean o no deseables y aquellos rasgos de interés que puedan ser de utilidad para adecuar el taller a las necesidades de los participantes.

Con todo ello confeccionar un taller donde se haga hincapié en los aspectos deseados resultará más eficientes.

Es recomendable que los facilitadores del taller tengan una formación de base paralela, además de una formación específica en las técnicas de IE y una disposición de ánimo a prueba de bomba.

Para un taller de este tipo, es necesario un número alto de facilitadores, en un ratio de un facilitador por cada tres niños participantes.

Una entrevista final, terminado el taller, donde poder compartir con los padres la evolución de los niños y pautas de seguimiento en casa, garantizan una correcta aplicación.

Los resultados obtenidos merecen la pena. Es particularmente satisfactorio para los padres notar la evolución y aplicación inmediata de lo aprendido en la vida cotidiana. Personalmente me divierte debatir con mi nieta de 4 años, sobre estos temas y como me da explicaciones sobre sus propios sentimientos o los de los niños de su entorno.

 

La foto pertenece al Blog Cataliza.