La Importancia de las Pequeñas Metas

¡Buenos días!
Voy a comenzar este post presentándome: Mi nombre es Beatriz. Tengo 45 años, vivo con mi pareja, me encanta viajar (aunque soy poco aventurera), y me apasionan la lectura, aprender cosas nuevas y el teatro. Aunque trabajé durante 16 años en departamentos de marketing de grandes multinacionales, desde hace ocho me dedico en exclusiva al coaching, la inteligencia emocional y la formación en empresas.
Hoy quiero hablarte de la importancia de fijarse pequeñas METAS. Esto tiene mucha “chicha”, más allá de lo que ahora puedas pensar… ¿te la cuento?
Por nuestro nivel de exigencia, muchos de nosotros tenemos tendencia a fijarnos metas que, de momento, nos resultan en el fondo inalcanzables: ¿Te pondrías a correr pensando que vas a hacer una maratón, si nunca antes has hecho ejercicio? ¿Cogerías mochila y empezarías a escalar el Everest, así, sin previo calentamiento? Si te preguntasen si puedes ir caminando desde tu casa hasta China, ¿saldrías por la puerta? Esto es lo que nos ocurre cuando nos fijamos metas muy altas – de forma natural, cuando pensamos que algo no va a ser alcanzable, ¡ni nos movemos! ¡¡Pero es que no damos ni el primer paso, vamos!! Si te propones subir a casa por las escaleras durante una semana, la cosa cambia… o incluso, bajarte un piso antes del tuyo y subir ese andando, si es que subir todos los pisos te resulta demasiado de momento…
Pues bien: el hecho de fijarse pequeñas metas y cumplirlas tiene unos “efectos secundarios” muy interesantes, más allá de la satisfacción del momento… sube nuestra autoestima e incrementa nuestro nivel de energía, contribuye a tener estados de ánimo más saludables, ayuda a identificar nuestro potencial, mejora las relaciones que mantenemos con nosotros mismos y con nuestro entorno… Sí, así, ¡directamente! Esto hace que no necesitemos tanto el reconocimiento externo, sino que seamos capaces de confiar más en nosotros mismos, independientemente de lo que opinen los demás.
No es lo mismo pensar en ser una buena madre, que fijarte la meta de, durante un mes, conseguir que tus hijos coman cada día dos piezas de fruta. La META, por lo tanto, debe cumplir los siguientes criterios: ser MEDIBLE (en número de piezas de fruta), ESPECÍFICA (2 cada día), TANGIBLE (podrás ver cómo se la comen) y ALCANZABLE (parece razonable comer esa cantidad… otra cosa es que propusieras que se comiera 10 piezas al día…). Lo mismo puedes hacer si tienes un equipo de trabajo que funciona por objetivos: nos es lo mismo decir a los empleados de una tienda de ropa que deben facturar 200.000€/mes, que decirles que para que se cumplan los objetivos mensuales, cada vendedor debe vender al día una camiseta, dos pantalones y unos calcetines… Esto te la oportunidad de medir tu progreso en el corto plazo y poner en marcha planes de acción rectificativos si fuera necesario – si un día solo vendo una camiseta y un pantalón, al día siguiente me puede seguir resultando alcanzable vender un pantalón y unos calcetines extras…
Si quieres incorporar hábitos saludables en tu vida, comienza por metas pequeñas y alcanzables en las que vayas obteniendo feedback inmediato, y ve subiéndolas poco a poco. Ve cumpliendo con tus compromisos… ¡y en breve te sorprenderá lo lejos que has llegado!

 

Beatriz Ramiro.

Coach Personal & Ejecutiva

Docente en el equipo de Paco Yuste.