El cambio deseado

¡Hola! Hoy voy a hablarte del cambio deseado, del que tú provocas.
Un cambio es cualquier modificación o alteración sobre el estado actual de las cosas; denota la transición que ocurre entre una situación presente y una futura. La Real Academia Española nos da cuatro definiciones:

“Dejar una cosa o situación para tomar otra. / Convertir o mudar algo en otra cosa. / Dar o tomar algo por otra cosa que se considera del mismo o análogo valor. / Modificarse la apariencia, condición o comportamiento.” Yo quiero centrarme en la tercera definición, puesto que incluye un concepto que las demás no contienen para hablar del cambio deseado: “…del mismo o análogo valor.”

Esto me hace plantearte una primera pregunta: cuando quieres realizar un cambio en tu vida, ¿puede ser que no lo lleves a cabo porque no veas que lo que vas a obtener en la nueva situación sea mejor que lo que tienes ahora? Mmmmm… Parece obvio, pero ¿cuántas veces te paras a pensar concienzudamente en lo bueno que tiene NO ir al gimnasio, frente a lo bueno que tendría SÍ ir? ¿Pones ambas razones en una balanza? ¡Y no me sirve que me digas que no vas por vaguería!

Dale una pensadita más detenida a los beneficios que obtienes al NO ir, anda…
A nivel emocional, realizar un cambio supone salirse del estado actual de equilibrio (de la zona de confort) para pasar a tener un equilibrio futuro, atravesando un periodo intermedio de inestabilidad. Que estés dispuest@ a pasar por esa zona de turbulencias depende de la percepción que tengas del cambio y del nivel de certeza que tengas sobre lo que va a ocurrir (o de la capacidad de elección que tengas para llevarlo a cabo). Esto nos da 4 tipos de cambio.
Imagina que ocurre algo que percibes como bueno, pero que tú no has elegido, por ejemplo, que te toca la lotería. “¡Qué buena suerte!” Es una situación sobrevenida que te satisface (no sabías que iba a ocurrir, ¡pero qué alegría oye!)

Ahora te ocurre algo que percibes como negativo y además te es sobrevenido, como que se te avería el coche. Posiblemente dirías: “¡Qué mala suerte!” ¿O habrían empezado a salir sapos y culebras de tu boca?… en cualquier caso, “mal rollo”.

Otro caso: sabes que se marcha tu compañera con la que tan bien te llevas y lo ves como algo malo. Eliges no ofuscarte y buscar lo bueno que puedes sacar de la situación para tu futuro: estarías haciendo lo que comúnmente llamamos un cambio de actitud. Ésta te permitiría eludir un mal menor o invertir tu tiempo y tus esfuerzos en algo que te reportaría beneficios a largo plazo.

El último tipo de cambio que quiero que tengas en mente es aquel en el que tú tomas la decisión de cambiar para llegar a un mayor grado de satisfacción vital: si lo que haces está predefinido, y además se debe a tu propio esfuerzo, entonces podrás vivir un verdadero éxito.

Son los dos últimos ejemplos que te he propuesto los que nos predisponen a realizar un cambio y lo que tienen en común es que tú eliges, que la situación no te es sobrevenida… así que, si quieres que algo cambie, adivina el primer paso… ¡provócalo tú!
Hilando este concepto con que la nueva situación tenga un valor similar a la anterior, piensa en cualquier cambio que quieras hacer y aún no hayas llevado a cabo: ir al gimnasio, comer más sano, tratar mejor a una persona cercana, dejar a tu pareja o encontrar una… ¿Qué puedes hacer tú para que ese cambio tenga lugar? ¿Crees que a medio/largo plazo vas a darle un valor igual o superior a lo que tienes ahora? Si la respuesta a esta segunda pregunta es NO, entonces ya sabes qué es lo que te frena y no lo harás, por más que te repitas a ti mismo/a que “debes hacerlo”. Que lo hagas o no depende de tu Historia personal (tus experiencias pasadas, tus creencias/educación… ¡que es lo que más pesa!), tu grado actual de insatisfacción, tu Voluntad (actitud) y tu facilidad para integrar el cambio (aptitud).

Si todo eso es mayor que el Coste del Cambio que vas a pagar, entonces cambiarás. Si no es así, entonces te mantendrás como estás, porque no se cumplirá la esencia del cambio: que asumas el periodo de inestabilidad para tener consecuencias positivas a medio/largo plazo, desprendiéndote durante ese periodo de tu forma habitual de comportarte, sin tener afianzados los resultados de la nueva situación. Recuerda esta fórmula: C = H (i + V + f) > CC. ¿Qué factor necesitarías que cambiara para conseguir lo que quieres? (Date cuenta que la H y la V están en mayúscula…) ¡Ánimo y a por ello!

Beatriz Ramiro.
Coach Personal & Ejecutiva
Docente en el equipo de Paco Yuste.