El asco ¿para qué nos sirve?

El asco es una emoción con mala prensa, sin embargo, es fundamental. Nos ha permitido sobrevivir como especie ya que ésta tiene sus orígenes en la prevención de enfermedades. Es una emoción provocada por algo que se sabe o que huele mal, o por una acción que consideramos de reprochable. Diversos estudios han encontrado que el daño de la corteza de la ínsula (donde radica la corteza olfativa primaria) y los núcleos basales, perjudica la capacidad de las personas para reconocer las expresiones faciales de desagrado y

Desencadenantes:
– Ciertos alimentos y la comida putrefacta.
– Secreciones corporales.
– Ciertos animales.
– Ciertas conductas sexuales.
– Contacto con cuerpos muertos.
– Trozos corporales.
– Ciertas acciones dentro del dominio moral.
– Falta de higiene.
– Contacto con objetos que producen repugnancia.
– Principios de contagio y similitud.
– Contaminación interpersonal.

Factores modulares:
– Diferencias individuales en sensibilidad al asco.
– Estilos emocionales (personas represoras, personas sensibles). La sensibilidad y susceptibilidad al asco está asociada a varios trastornos (obsesivo-compulsivo, anorexia, bulimia, fobias, ansiedad …).
– Contexto socio-cultural (normativa social y cultura reguladora) que ha ido evolucionando con el tiempo y provocan que la emoción de asco intervenga en sentimientos como la vergüenza, la culpa, la envidia …

Procesamiento cognitivo:
– Evaluación afectiva: Novedad alta; Agradabilidad muy baja.
– Valoración de la situación: Significación alta; Afrontamiento abierto; Apertura a las normas (modulada por el contexto sociocultural).
– Se produce ante desencadenantes de baja predictibilidad y baja familiaridad, llegando incluso a darse, cuando se considera que no es posible adaptarse a las consecuencias del desencadenante y por lo tanto se produce el rechazo del mismo.
– Tendencia a creer que un breve contacto causa una permanente transferencia de propiedades de un objeto a otro (Ley de Frazer)
– Rechazar un objeto por las similitudes (por “transferencias”) sobre un objeto, por su similitud con otro que nos produce otro.
– Rozin y Kalat sugieren que el asco surge como respuesta a los malos sabores y que los animales expuestos a un nuevo alimento, prueban un poco, así si se pone enfermo después, lo asociará con el alimento ingerido y desarrollará aversión a este alimento.

Funciones:
– Prepara al organismo para que efectúe un rechazo de las condiciones que se presentan potencialmente dañinas.
– Potenciar los hábitos saludables e higiénicos. Seguramente en nuestros antepasados fue clave el asco, debido a la presión de las enfermedades infecciosas y su influencia en la supervivencia.
– Protección de las consecuencias de violar las normas culturales. Rozín y Kalat (2.000) apoyan que el origen del asco es una respuesta a los malos sabores y que la evolución la va situando como una emoción moral, influida por las prácticas culturales y el aprendizaje.

Afrontamiento:
– Se movilizan conductas de distanciamiento, escape-evitación, ya sea de uno mismo, ya del objeto desencadenante.
– Juega un importante papel en los juicios morales y en la violencia étnica.
– El asco es utilizado como mecanismo de control social: asco interpersonal.
– En las pruebas experimentales las mujeres tienen más sensibilidad que los hombres frente al asco.

Valoración:
La evaluación ha de hacerse para cada sujeto, puesto que hay diferencias individuales de respuesta a idénticas situaciones. Ekman e Izard utilizan las expresiones faciales, estableciendo una relación biunívoca con músculos faciales específicos.

Francisco Yuste Pausa.
Dr. Neurociencia.
Coach Senior.